¿Te creís famoso, perkinazo? Tus personalidades del Tuiters

port perkin

 

Hay quienes usan tuiter para informarse, otros para molestar, otros (en los que incluyo) para descargar la rabia y frustración que significa vivir una vida miserable, igual que ustedes, perdedores) y otros para socializar. Nada del otro mundo y, al final, cada cual tiene derecho a usar la red del pajarillo para lo que se le pare la raja. Sin embargo, hay una clase de gente que usa la mentada red social, con el único fin de alimentar su ego. Así es, guatones sebosos, estoy hablando de las “personalidades de tuiter”, esa manga de lacras que participan de todas las causas políticamente correctas, esa gente que nunca queda mal con nadie, esa gente que parece ministro del interior y que te informa de la magnitud de un temblor, de los cortes de tránsito, de la temperatura o del precio de las habas. Gente que tiene un objetivo en la vida: hacerse famosa por lo que tuitea y no por lo que es.

¿Por qué estoy escribiendo esto? Resulta que hace un tiempo, una tuitera armó una tremenda casa de putas, luego de que otro tuitero amenazara supuestamente con violarla y, bajo el supuesto argumento de que “el lenguaje crea realidades”, lo denunció a su universidad y a la PDI. ¿Por qué lo hizo? Por que se creía famosa, sus seguidores y los constantes corneteos de los que era objeto, la empoderaron falsamente y la hicieron creer que podría armar un escándalo de proporciones. Porque, claro, ella no es cualquiera, ella es una tuitera influyente, una personalidad de tuiters.

colomba star

Oye, estay vío que a nadie le gusta que le digan que la van a violarla pero, puta la hueá, hay que tener tres dedos de frente. Imagínate si todos los que juegan algún juego en línea, se tomaran en serio los insultos de los desconocidos. Los pacos ni los ratis darían abasto.

Bueno, este hecho me hizo pensar en cómo un numerito abultado debajo de la palabra “seguidores”, en nuestra página de perfil del tuiters, puede trastocar nuestra realidad y hacernos creer que, efectivamente, somos gente que puede influir en la vida de los otros. Puede parecer una soberana pelotudez, pero es algo jodido.

¿En qué momento vendimos tan barato el “rotulo” de líder de opinión, que cualquiera se cree con el derecho de opinar de lo humano y lo divino, de decir que está bien o que está mal, de apuntar con el dedo a otro que no piensa igual– cosa que habitualmente se hace de la forma más maletera posible: un retuit público con el propósito de dejar en “vergüenza” a la persona con quien discuten –, sin otro mérito que ser populares en el mundo virtual? Oye, si no es nada que los culiaos opinen, es que el perhuetanaje les hace caso y creen, efectivamente que son la voz de la razón y la verdad y a nadie le gusta estar del lado equivocado.

Claro, el loco o la loca, se hizo conocid@ por que tiró un par de tallas ácidas, por que hizo un par de memes o escribió una que otra basura en un pasquín electrónico, denunciando los males de nuestra sociedad o, lisa y llanamente, porque tenía un avatar donde se le veían las tetas y empezó a generar arrastre. Después, producto del arrastre, resultó que se creía mejor que el resto o que ciertamente, era mejor que el resto. Además, resultó que salió en un medio dando su opinión sobre un tema de contingencia y dejó la patá.

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“Humor” políticamente correcto disfrazado de irreverencia

Eso sin mencionar, que se calzan todas las causas políticamente correctas – bicicletas, marihuana, libros sin IVA, aborto, matrimonio gay, adopta un gatito/perrito/ornitorrinco/ñu, anula con la tula– y caen en todos los lugares comunes – Pepe Mujica, el antisistemismo (?), criticar a los políticos y a las isapres – para atraer a los incautos a sus redes de influencia y tener más seguidores. Además, hay otra cosa que me causa extrañeza: que nunca se pelean entre ellos y siempre tienen palabras de buena crianza para gente que está en la misma situación, así como para que les tiren flores y ganarse a los seguidores de otro.

Sin embargo, dentro de este grupito, las que más me causan risa son las mujeres. No es una cuestión de misoginia, sino que ellas mismas se exponen al ridículo, abusando del supuesto empoderamiento, de la libertad sexual, de la igualdad de género y de todo lo existente en este mundo, para resultar más atractivas. A los hombres no le gustan las mujeres simplecitas, les gustan las mujeres cabronas y, la mejor manera de no parecer una simplona es alumbrar que te gusta el pico – aunque no soportan que las traten como un pedazo de carne –, que no les gustan los piropos – pero retuitean las flores –, demostrarse antisistémica – pero subir fotos de eventos y sacarle todo el provecho a la fama –, decir que les da lo mismo ser gordas, flacas o feas – pero subir fotos sumamente producidas y esperar los halagos –, entre otras actitudes que, no hacen más que dejarlas como un remedo de mujer. Pero, espérate que las esponsoree una marca/medio/organización.

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Empoderada

Discúlpenme, chiquillos, pero habitualmente, toda la gente famosa de tuiter que alcanza cierto grado de reconocimiento, no tiene ni la más remota idea de lo que habla. Pero ahí están, dele que suene, contribuyendo a hacer más estúpida a una generación carente de referentes. ES TUITER CONCHETUMADRE, ES TUITER, ES EL MUNDO DE MENTIRA, UN MUNDO QUE NO EXISTE, UNA RED QUE NO TIENE OTRO FIN QUE HUEVIAR. Actitudes como esa dieron origen a la KGB de los medios, la STASI del mundo virtual, a la Gestapo del teclado: la policía tuitera.

Loco, tuiter es eso, pichuleo constante, no se va la vida por lo que pasa en la pantalla de un computador ni el mundo cambia por un hashtag. La realidad cambia con acciones, no con tuiteos. Eso no es nada nuevo y lo sabemos todos. Entonces, ¿Por qué chuchas, si este país es libre, tenemos que exponernos a la lapidación pública, cuando nuestras ideas divergen de las que promueve un grupo de selectos personajes? Selecta mi maceta patagónica, loco, que mierda eso de tener que crear una organización jerárquica en el ciberespacio, sustentada en nada. Claro, todo se arregla con un bloqueo – ignore en los tiempos de mIRC –, pero, tal como pasó en el caso mencionado al principio, la línea que divide lo real y lo imaginario, entre lo importante y lo superfluo, está cada vez más difusa.

bocazas
Y aquí, es donde me hago la siguiente pregunta: ¿En qué minuto la gente empezó a hacerle caso a la gente que no existe? ¿En qué minuto, gente con una personalidad inventada, empezó a ser vocera de una generación? Porque eso es lo que son: gente que no existe, gente de mentira, gente que se inventó una personalidad.

 



A ESTA HUEÁ LE DOY:
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