Publicidad chilena del año del cuatro letras

ist2_457588_old_television.jpgPoco tiempo después de que Fernando O’Guihins nos liberara de la tiránica opresión de los dinosaurios, y faltando sólo un instante para que llegara El General a dejar la cagá con su Muévelo muévelo durante 17 años, la publicidad chilena le daba diez mil patadas giratorias a lo que acostumbramos a ver actualmente en pantalla. Toma tu máquina del tiempo y acompaña a Lassie Powell a un alucinante e instructivo recorrido por la televisión del año 71.

Mucha caca ha pasado por el Mapocho desde entonces, pero una lección que los publicistas chilenos aún no aprenden es que a nosotros, los consumidores, nos encanta ver publicidad cachilupi y dinoplatívola, que sea digna de comentario en el trabajo y que ojalá terminara transformándose en un viral de internerd. Lamentablemente, esto se ha ido perdiendo a lo largo del tiempo, desembocando en un aburrido torbellino donde se mezclan la milf del Líder hablando pura paja molida, o comerciales ultramegaconsheptuales hechos para los dos o tres shuper de Chile que alcanzan a captar el mensaje. Un elemento en común que tienen las siguientes campañas publicitarias es que, pese a que fueron hechas con el vuelto del pan, logran tomar elementos simplísimos y configurar un mensaje claro, directo, y efectivo. De haber nacido en esa época, sería un fiel consumidor de aquellos productos.

Chanchito Sabrosito

Aparte de servir como el piropo perfecto para cualquier hombre, Chanchito Sabrosito es un nombre que garantiza éxito automático para cualquier producto, sea comida o guantes para mancos; es más, incluso si me vendieran caca bajo ese nombre la compraría gustoso. El comercial es sencillo: un guatón parrillero comiendo carne y diciendo el nombre del mentado producto… definitivamente los gordos parrilleros son más cool que las modelos.


.
Citröen

Los comerciales de automóviles son lo mejor que muestra la publicidad actualmente y no era diferente en aquellos tiempos en que el el inspector de tu colegio usaba una larga melena y fumaba yerba. La siguiente campaña apelaba a ese sentimiento de unidad, buena onda y amor a la pachamama que imperaba en la época, dirigiéndose a “la gente encantadora” que posiblemente fue a Piedra Roja, que gustaba de fogatas en la playa y de no bañarse nunca.


.
Yogurt Yeli

Al parecer hablamos de tiempos más inocentes, porque si en la actualidad hicieran un comercial como éste, mostrando una joven con mini y acechada de cerca por un gordo con cara de sicópata, no sería para publicitar un yogurt sino que probablemente lo usarían para una campaña en contra de las violaciones.


.
Cerveza Pílsener

Apelando al machote de la casa, Cerveza Pílsener compone un himno cargado de testosterona, dejando en claro que tomar Pílsener es “una decisión de hombres”. Ahora comprendo que cuando mi abuelo me daba cerveza teniendo yo sólo 5 años, era para que me hiciera hombre y le sacara cresta y media al matón de la pobla.

Warning: escuchar el jingle más de dos veces seguidas puede producir deseos irrefrenables de salir a apalear pokemones.

.

Me corren solas las lágrimas por mis mejillas al ver obras tan macanudas como éstas. La fórmula es sencillita: música pegajosa, poca plata, y actores de apariencia común y corriente; hago hincapié en este último punto, porque la publicidad actual es lo más lejano a la realidad al mostrarnos minas imposiblemente ricas, traídas de un topless de la Tierra Media o ultraeditadas a través de Final Cut. Querido publicista, querido negrero dueño de empresa, les rogamos que vuelvan a producir joyitas como las que acabamos de ver, comerciales que daba gusto mirar en el intertanto de Sábados Gigantes y que eran tan entretenidos como el programa mismo. En ocasiones no es malo mirar hacia atrás, porque como había escuchado por ahí, a veces el futuro está en el pasado.



A este interesante post le doy: 1 JUMBITO2 JUMBITOS3 JUMBITOS4 JUMBITOS5 JUMBITOS (Sin jumbitos aún)
Cargando…