Pablo Longueira ¿un impostor?

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Nos dijeron que Pablo Longueira ya no quiere ser presidente, le dio la hueá, se amurró y no quiere más, nos dijeron que todo es culpa de un cuadro depresivo debidamente diagnosticado, nos dijeron que el pobrecito está en los puros huesos por culpa de tanta preocupación y malos ratos, pero tanta explicación no fue suficiente para tranquilizarnos. A la hora de la once aparecía la ministra Matthei hablando en la tele mientras le tiritaba la pera sobre lo afectada que se sentía por la enfermedad de Pablito, sobre lo terrible que era para todo el mundo enterarse de una noticia como esta; pero será una depresión motivo para tanto color se pregunta uno. El manto de dudas ya se había sembrado y esparcido cual virus purulento, estaba claro que algo no olía bien en todo esto, por lo que nos vimos forzados a sumergirnos en una meticulosa investigación para revelar finalmente una mentira que lleva años escondida en lo más recóndito de nuestra deretcha: Pablo Longueira está muerto.

La verdadera historia tras la muerte de Pablo Longueira

uno de ustedes me va a traicionar

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Corría el año 1980, en plena dictadura  pleno gobierno de nuestro General Augusto Pinochet, cuando Longueira comenzaba a pavimentar lo que sería una exitosa carrera política. Un hermoso día de sol de ese mismo año, Pablito caminaba por los patios de la Facultad de Ingeniería de la tChile con su morral al hombro y fumándose el último cigarro Hilton de la cajetilla cuando la voz de su conciencia le habló para cambiar radicalmente su existencia;  era necesario hacer algo por el pueblo de tChile, por el futuro de la nación. En sus desesperación nuestro héroe se tomó la cabeza firmemente con las manos y gritó “oh mi dios ¿qué debo hacer? ¿Por dónde empezar?”, y cual jugarreta del destino un pequeño letrero lo llamaba a ser el próximo presidente del centro de alumnos de su facultad.

El éxito siempre estuvo de su lado por lo que no fue difícil ganar el puesto, el resto de la historia solo estuvo llena de triunfos, todos adoraban al nuevo presidente, lo escuchaban atentamente hablar, seguían sus consejos y asistían a los malones de toque a toque que Pablo realizaba en su casa. Así fue como nuestro querido Pablo comenzaba a pavimentar una prometedora carrera política.

Pero no todo estaba dicho, porque había alguien que tras las sombras le seguía detalladamente cada paso, alguien con tanto interés en su desempeño como líder estudiantil exigía obscenamente que Pablo integrara sus filas. El Presidente sacó las garras y atrapó a nuestro amigo en las redes de una política verdadera, así fue como Pablo Longueira pasó a formar parte del Gobierno Militar y comenzó a trabajar de lleno en él, integrando el Ministerio de Vivienda.

El inicio de la leyenda

guot?

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Gracias a su brillante desempeño, Pablo logró rápidamente ganarse un lugarcito en el corazón del General Pinochet. Su inteligencia mezclada elegantemente con sensualidad convirtió a Longueira en uno de los rostros más emblemáticos de la dictadura del Régimen Militar y consiguió convertirse en uno de los confidentes y mano derecha de Augusto, desconociendo las macabras metodologías del General.

Pablo se sentía inquieto, algo dentro de sí le decía a gritos que algo no andaba bien, por lo que comenzó la búsqueda de una respuesta que le devolviera la paz, búsqueda que después lo llevaría a la perdición…

La noche del 16 de junio de 1987 un intenso temporal azotaba a la región Metropolitana, cuando Pablo Longueira salía de su casa con un abrigo negro y sombrero fedora para dar inicio a su investigación, sin saber que ese primer paso simbolizaba la piedra angular de un destino fatal.

Nuestro, hasta ese entonces, ferviente defensor de los ideales UDI no pudo dar crédito a lo que sus ojos estaban mirando; durante años había sido suciamente engañado, había sido convencido que todas las decisiones tomadas eran por el bien del país, había sido convencido que estábamos envueltos y perdidos en una guerra civil maquinada por los comunistas culiaos’, había sido convencido que todos aquellos que ya no estaban habían sido becados para perfeccionar sus estudios en Suecia.

Ante este tenebroso panorama solo quedaba una sola cosa por hacer; Pablo Longueira no aguantó tanto engaño, se reveló ante el jefe de jefes y declaró su arrepentimiento.

El triste final

jejeje

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El rumor de que el regalón del General Pinochet había desertado de sus ideas fachas se había expandido por la mitad del territorio nacional, era cosa de tiempo para que el jefe de jefes callara la voz de Pablo…para siempre.

El panorama resultaba horriblemente tenebroso, si alguien llegaba a saber que uno de los más fieles colaboradores había cambiado su mente todo acabaría en una rebelión colectiva y el pueblo de Chile pidiendo el regreso a la democracia. Frente a esto solo existía una salida: callar a Pablo Longueira.

La extraña desaparición de los archivos forenses impiden establecer cuál fue la causa de muerte de Pablo Longueira, únicamente sabemos que luego de una intensa persecución, su cuerpo fue encontrado el día 20 de junio de 1987 en la rivera de un riachuelo en la localidad de Puerto Natales con claros signos de haber sido duramente castigado.

El nuevo Pablo Longueira

Luego de realizar el trabajito con Longueira, la etapa final del proceso debía empezar su marcha. Era vitalmente necesario encontrar a alguien que pudiera acallar todo rumor sobre la extraña desaparición, alguien que fuera capaz de reemplazar a Longueira, en cuerpo y alma.

La búsqueda no demoró mucho, un humilde campesino había sido contactado por el departamento de fuerzas especiales de la CNI para iniciar un experimento jamás igualado en la historia universal de los experimentos.

El hombre de nombre Pedro Carmona oriundo de Linares sorprendió a todos los oficiales por su increíble parecido a Pablo, sus facciones, sus movimientos, su voz, su nudo en el entrecejo, todo era un molde exacto. Ahora solo bastaba un perfeccionamiento en cuanto a ciencias políticas se trataba, lo que tomó 1 año, fecha perfecta para convencer a la familia de Longueira y al país entero que este se encontraba en una importante misión en un país vecino.

parecido increíble, juzguen ustedes mismos

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Lo que conocemos de Longueira no es la realidad, durante décadas hemos sido vilmente engañados por los poderosos, pero ya es tiempo de hacerlos temblar de miedo y sacar a relucir la verdad, que todos se enteren que Pablo Longueira no es más que el resultado de un cruel plan de exterminación y suplantación de identidad, Pedro Carmona es el nombre del verdadero hombre tras la imagen del hombre conservador, padre de familia, esposo de la Chichi que intenta continuar con este engaño. Pablo Longueira no está enfermo, Pablo Longueira no tiene depresión, porque Pablo Longueira ya no está entre nosotros.



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