¡Maldita televisión!: Barbie Y el lago de los Cisnes.

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Los días festivos son un error. Sobretodo cuando caen a media semana. Gratuitamente ponen un domingo más para enrostrarnos cuan perdedores podemos llegar a ser y caer tan bajo como para ver esas malas películas de relleno que pasan a media tarde. Si en un domingo normal la programación es nula o pretenciosamente “entretenida”, en un feriado (o domingo intermedio) puede ser tan aberrante como seductora. Es fácil caer, lo sé. Personalmente siempre lo hago. Una y otra vez, tanto que he llegado a hacerme adicto.

Barbie y el lago de los Cisnes es sin duda la cinta de relleno de festivo más absolutamente llena de sarro que he visto en mi vida y hecha con 3d studio en un pentium 2. Por supuesto me niego a analizarla por un motivo esencial: sé que no hay nada peor que ver una película que ya te contaron y para librarte de la tentación de verla la cuento. Así de simple. Sálvate de ser quemado en el infierno de Mattel.

La frivolidad de esta película abochornaría incluso a las niñas más pequeñas. Todos los personajes son planos, ridículos y acabas odiándolos con toda la profundidad de tu ser. En cualquier persona con esquizofrenia paranoide provocaría la audición de voces, clamando la muerte inmediata de todo aquel que se encuentre a menos de 10 kms a la redonda.

El argumento es el siguiente: La sucia hermanita de Barbie, Shelly, se encuentra triste porque se cree débil y cobarde o algo así. Entonces, su estúpida hermana mayor se acerca a ella para contarle una absurda historia sobre la valentía, el amor y demás valores que serán tratados superficialmente. Claro está, la historia que cuenta Barbie a su hermana es la propia película en sí. Un recurso cinematográfico despreciable.

La historia que cuenta la anoréxica de Barbie nos lleva a un pueblo medieval, brillante y nuevo, como hecho de plástico, sin peste bubónica ni lepra ni sida. Todo es de colores y todos son felices. Hasta Barbie, que es tan egocéntrica y tan hija de puta que se hace protagonista de su propia parábola. Barbie es la hija del panadero y le encanta bailar. Va a todos lados bailando, la muy perra. Tiene una hermana camionera que es súper valiente y que sabe montar a caballo. Barbie la envidia porque tiene buen poto. Su vida es insulsa, absurda y carente de sentido. Hasta que un día, ve un unicornio rosa que huye por su pueblucho de nylon. Todos los vecinos felices sin lepra comienzan a perseguir al unicornio pero como están todos gordos el unicornio se los baila y se escapa al bosque y Barbie le sigue. Puta inconsciente de mierda. ¿No sabe lo peligrosos que son los unicornios? Me explico: Añádanle a la locura común que tienen todos los caballos un afilado y peligroso cuerno. Es como darles metralletas a unos zombies. En un libro de Resident Evil que me pasó una amiga, Rebecca Chambers peleaba contra zombies con metralletas. El libro era una basura, pero, carajo, era divertido.

Bueno, sigo con barbie que me pierdo.

En lugar de huir, intenta conseguir una piedra preciosa que da poderes a quien la posea. Consigue el ítem, digo, la piedra que atiende al nombre de El Corazón de no-se-qué, la cual más tarde usarán para vencer al malo (todo esto es spoiler así que qué más da que les cuente el final) con ayuda de El hada alcohólica y lesbiana del bosque.

Cantan, bailan y se tocan hasta que el brujo cabrón aparece con su hija. ¡Oh Dios! ¡Qué maldad! Como es malo transforma a Barbie en pato. Porque no hay nada más humillante que ser convertido en pato. Ella queda traumatizada durante 5 minutos y el mago malo se escapa con su hija que debería aparecer muerta en el mapocho, en serio, se lo merece. El auténtico objetivo del mago malvado es casar a la puta de su hija con el príncipe del cuento, un metrosexual de esos, que además sabe disparar flechas. Y con su hija usurpando la personalidad de barbie parte al carrete en palacio.

Cae la noche y el hechizo se deshace, el pato se transforma en Barbie de nuevo y los pequeños animalitos del bosque se transforman en pequeños bebés grotescos, horrendos todos ellos. Como deciden enfrentar al mago por cosas del destino y planificación de guión conocen a un Troll con serios problemas de comunicación, loser como el solo, sin amigos y encerrado todo el día en su podrida cueva, que les presta un libro mágico donde está el secreto para vencer al mago con la ayuda de la piedra.

En una escena incomprensible, Barbie y sus amigos: los pequeños bebés grotescos, empiezan a bailar ballet, sumándose, incluso, el Hada Alcohólica a quien le salen piernas y baila mejor que nadie.

Luego de esa alucinante escena donde queda claro que es lo que inhalan los guionistas, Barbie le hace frente al mago con luces, estrellitas, brillos y fondos del 3D Studio.Y el mago pierde. Eso es todo. Ahora: ¿Por qué? ¿Por qué hay gente que crea estas cosas? Yo sé por qué. Muchos personajes, utensilios y vestiditos. Merchandising. En cuanto sale la película aparecen en el mercado un montón de muñecos. Barbie y su pato, Barbie y su hermana, Barbie y los Pequeños Bebés Grotescos, El Hada Alcohólica, etc.

Esta cinta que fue lanzada directamente al infernal devedé es sólo un producto para promocionar cientos de juguetes de Mattel. Pero qué demonios, es divertida. Sí fue capaz de tenerme atento de principio a fin, es una buena película. Bueno, no, es una auténtica basura, horrible, pero tan patética que entretiene. Lo que quiero decir es que muchas de las series de nuestra infancia no son muy distintas a esta película. Por ejemplo: un capítulo de Transformers no era más que un catálogo de Navidad de Ripley animado. Pero era una serie muy divertida.

Y recuerden: todos tenemos un héroe dentro que cuando te están amenazando un grupo de 10 flytes se esconde. No me ha pasado nunca pero si me pasara, seguramente, mi héroe interior también se escondería.



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