LP Review: Sudamerican Rockers, el éxito de LOS PRISIONEROS en la televisión

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Por Nicolás Aravena

En Agosto de este año se estrenó en Chile por las pantallas del siempre cuestionable canal Chilevisión (hogar del emblemático programa de farándula S.Q.P o del soporífero programa de “reflexión política” Tolerancia Cero) la primera serie de ficción inspirada en la vida de la popular banda de rock chilena Los Prisioneros. Ya viene la fuerza.

 

A primera vista resalta la desconfianza de que un canal como Chilevisión entregue un producto bueno y arriesgado sobre la historia de una de las bandas de rock más importantes de los últimos tiempos del país, esto debido al historial de fracasos o bochornos que lleva consigo desde que el ex presidente de Chile decidiera tomar el mando del canal inflando las noticias con puras tragedias, entregando una programación de exclusiva farándula sin contenido basada en sólo buscar polémica barata o después de que Piñera dejará la gerencia y la tomarán oscuros ejecutivos de la potente compañía Time Warner trayendo programas de estupidez ilimitada como “Killer Karaoke” o “Manos al fuego” que podrían ser perfectos para el cable, pero están lejos del concepto de entretenimiento que una televisión de señal abierta debería ofrecer, aparte de eso están los lamentables intentos de su área dramática de repuntar con historias en su mayoría podridas de antemano (“Sin anestesia”; “Mala conducta”; “Infiltradas”…) o el estereotipo permanente del chileno de clase baja del que servían para la creación de series como “Infieles” o “Historias de mujeres” Con todo esto lo primero que uno piensa es “Nah, esto será una mierda” Pero bueno, vamos pasó a pasó por que resulto ser todo un éxito aunque claro, el éxito no determina la buena calidad.

“En las garras de la comercialización, murió toda buena intención”

La idea de ficcionalizar esta historia tan bonita nació por parte de sus realizadores como una extensión de lo que fue la película “Miguel, San Miguel” que narraba los primeros pasos de estos lolos por el ingrato mundo de la música chilena, el proyecto poco a poco fue tomando ribetes ambiciosos ya que se esperaba estrenarlo en conjunto a los 30 años del disco debut de la banda. Con la idea armada en 2013 los ejecutivos del canal se juntaron con Jorge González quien hizo acto de presencia aquel año en el festival de viña y le comentaron la idea, González al rato les dijo que no quería ver sus canciones involucradas en una serie comercial con auspiciadores como Movistar (por ejemplo) dando vueltas por ahí así que ahí quedo estancado el proyecto, pues no tenía gracia hacer una biopic de Los prisioneros si no se podían tocar sus canciones, por otro lado Miguel Tapía quien también es autor de algunas canciones de aquella primera época y además el dueño de la marca registrada “Los Prisioneros” no cedió los derechos para utilizarla, de todas formas los productores siguieron insistiendo y se llegó finalmente a un acuerdo para tocar las canciones sólo que por medio de un vacío legal, toda la música sería interpretada por los mismos actores que encarnan al trío San Miguelino, desde la música hasta las voces.

La producción que en un principio considero 12 capítulos tenía previsto un enorme presupuesto de US$ 400 mil por episodio, recordemos que se trataba de una mega producción que ambienta una época determinada con todo un contexto situado ahí “Esta historia está situada en la calle. Tratamos de recrear San Miguel, sus plazas, sitios eriazos, etc. Hay escenas interiores, pero fundamentalmente sacamos la serie a la calle. Hicimos un esfuerzo por recrear la vida en la comuna, las micros, los locales comerciales, los vecinos y nos diferenciamos” contó entusiasmado en una entrevista el director a cargo del proyecto Jordi Bachs. Cabe decir que al aproximarse la fecha de estreno Claudio Narea conto pestes de la serie, asegurando que todo lo que se mostraba no era verdad y que no tenía nada que ver con lo que sí pasó, que había que leer su libro porque ahí sí contaba las cosas como eran, que blablablá, lo cierto es que con Claudio no se reunieron y eso da para pensar que justamente no lo hicieron porque con él no tenían nada que negociar y no les importaba mucho su opinión, fea actitud, según Narea la serie es tendenciosa y lo deja mal parado ¿es tan así? El productor general y su equipo le respondieron asegurándole que ellos no querían tomar la visión personal de los miembros de la banda si no que para el trabajo de estudio e investigación quisieron recopilar información a partir de sus vecinos, familiares, amigos y prensa de aquellos años para así formarse por si mismos una idea y no verse dirigidos por lo que los músicos interpretaban de aquella época. Por último y quizás en un intento de separarse de las acusaciones polémicas que Narea lanzó en su libro aduciendo que Jorge Gonzalez estaba obsesionado con él, reafirmaron casi tajantemente que la serie estaba abocada al plano estrictamente musical, que tocaba esa línea y nada más ¿será tan así?

“Ya viene, la fuerza”

Originalmente la serie se iba a llamar así, en lo personal me parecía una pésima idea ya que el nombre es lo menos acertado como gancho comercial y que por lo demás se ceñiría sólo a una primera etapa de la banda, pero bueno después se le cambió a “Sudamerican Rockers” nombre que tampoco me gusta, para nada, lo encuentro fuera de lugar y que no se acoge al espíritu de la banda tomando en cuenta que aquella canción justamente se escribió para ironizar sobre los músicos latinoamericanos que vendían una pose de rockeros anglo y además Sudamerican me parece muy amplio tomando en cuenta que la historia ronda casi 100% en Chile y en Santiago básicamente, pero bueno el título a fin de cuentas deja al espectador con una relación directa a Los prisioneros y ya (supongo que eso es lo que buscaban después no poder conseguir el nombre mismo de “Los prisioneros”, a mi me gustaba más el nombre “Pateando piedras”).

En fin, comencé viendo la serie con desconfianza cayendo en la trampa de acusar todas las inconsistencias históricas que presentaba el primer capítulo, lleno de ficciones que se construían sólo para calzar de una mínima forma con lo que todos conocemos de esta banda, por ejemplo, en el primer capítulo se muestra la historia de una vecina de Jorge cuyo Padre es investigado por la CNI debido a sus inclinaciones políticas, Jorge cae en un enamoramiento con esta chica, pero todo se acaba cuando una mañana los milicos arrasan con todo, desde ese momento Jorge vuelca su rabia por medio de la música siguiendo el consejo de su Padre, ¿cuánto hay de real en esto? absolutamente nada, no me consta que en el barrio en el que Jorge González creció no ocurriesen ese tipo de cosas, pero forzar un enamoramiento que es lo que provoca el despertar de la relación González-música es demasiado innecesario, por otro lado en ese capítulo Jorge conoce a sus futuros compañeros de banda en el carcelario Liceo de hombres de San Miguel lo que por ningún lado ocurrió así como lo muestran, es decir, sí, todo el mundo sabe que Jorge y Claudio se conocieron gracias a que éste dibujaba a los de KISS como portada en su cuaderno, pero la serie los muestra que se conocieron ya casi saliendo del colegio y eso no es cierto, eran amigos desde los 14-15 años, es más la serie omite toda la experimentación musical del proyecto juvenil de González y Narea llamado Los pseudopillos, ni un solo comentario o referencia al asunto cuando igual fue parte importante de la vida de la banda y de la formación musical de Jorge, pero no, nos metieron una historia dramática para arremeter el contexto de dictadura de una buena vez y dejarnos bien en claro ciertas premisas en la personalidad del personaje principal: Su intensidad, su honestidad, su terqueza, su genio creativo y su potencia al tomar decisiones, todo un Violeto Parro.

En todo caso esto sí es algo que hay que reconocer que la serie logro de una forma magistral y que me cautivo desde el primer momento, lo bien caracterizado que están los personajes principales, es algo digno de elogiar en sus actores, Michael Silva joven y desconocido actor (quizás de tablas, parece que de tablas) logra una interpretación muy profunda con Jorge Gonzalez, el problema es que a veces es incapaz de mostrarlo de otra forma anulando otros niveles que se conocen de este músico como su amplio sentido del humor del cual en la serie sólo vemos tibias repasados lo que genera cierta predicción en los modos que tiene este personaje, los otros son dos Diego Boggioni en el papel del (hoy alegon) Claudio Narea y Eduardo Fernández como Miguel Tapía ya los habíamos visto interpretando los mismos roles en la película “Miguel, San Miguel” sólo que ahora Boggioni caricaturiza un poco más a Narea haciéndolo demasiado belicoso e inseguro lo que aporta de todos modos una riqueza interesante a la serie y en el caso de Miguel Tapia, es lo mismo que se vio en la película. Ahora, he dicho que las interpretaciones de los actores están muy bien logradas, de hecho eso se nota a la legua cuando hay escenas en las que tocan y se puede ver verdaderos rasgos de Los prisioneros originales en ellos, sin embargo, la construcción de personajes en el guion parece no avanzar, mantenerse demasiado unidireccional y eso vendría siendo un problema aunque bueno, no es de culpar, están jugando con seres reales que siguen vivos y muy vigentes, quizás agarrarse de lo más mediático que se conoce de ellos es una carta segura para evitar futuros disgustos, no obstante, continuo en mi postura de que se les unidimensiona mucho a los tres y a menos que poco a poco las situaciones nos vayan mostrando otras facetas la serie no se podría seguir sosteniendo así.

Seamos francos, dejando de lado el capitulo 1, desde el segundo hasta el séptimo fueron realmente buenos porque justamente nos presentaba conflictos personales que aunque sabíamos que muchos podían ser mentira o una sutil mezcla entre mentira y verdad eran entretenidos, diversos, ricos en conflicto y llevaban la serie a un nivel muy transversal con historias juveniles de enamoramiento (con muchas, muchas escenas de sexo a veces un poco sobre saturadas), los problemas para conciliar una banda (aunque mostraban muy poco cómo ensayaban y como Jorge se inspiraba para sus canciones) las pendejadas propias de una juventud reprimida en aquella e´poca como mandar a la cresta a unos hippies en una tocata, en fin cosas así que estaban muy bien armadas en guión, pero después desde la segunda parte de la temporada cuando Los prisioneros entran al mundo universitario y todo eso la cosa se fue desmigajando fluctuando entre lo bueno y aceptable hasta llegar a un gran capitulo final, es decir el 12 que originalmente el capítulo final.

Una de mis escenas favoritas

Sí ya sé que pueden pensar que este comentario es medio esquizofrénico porque los boto y los levanto, pero es que la verdad es que Sudamerican Rockers es una serie irregular que logro cautivar en sus primeros capítulos y que ahora se sostiene sólo por la vorágine de acontecimientos que están ocurriendo (giras fallida, tocatas en televisión, problemas con los milicos, fans locas, periodistas malacatosos, proceso de grabación del nuevo disco, preparación del primer mega concierto….todo eso) apelando mucho al corazón del fans de la banda que va a sentir palpitar su órgano cuando se le entreguen ciertas pildoritas que lo identifiquen con su epoca o con acontecimientos notables de la banda como el video “Sexo” o como la (desaprovechada) aparición de los Ilegales, grupo comandado por un joven Álvaro Henríquez antes de formar Los tres, sin embargo, en este punto la historia cae en un patrón general un poco predecible, cansador, con frases hechas muchos años atrás en los diálogos de los personajes cuya actitud se repite una y otra vez ya agotando, es por eso que esta etapa de la serie sólo se basa en el hacer que tuvo la banda originalmente en 1985, aunque justamente se le ha dado mayor preponderancia a la música y ahora sí se ve como Jorge González se inspira para componer ciertas canciones cosa que en la primera parte de la serie sólo se insinuaba.

Sobre los personajes, más allá de los tres principales que están bien actuados y resultan orgánicos, están principalmente la familia de Jorge que también están muy bien actuados y se ciñen con justa medida a su papel de secundarios destacando el papel de Roberto Farías como Jedemias el papá de Jorge González y Julio el hermano menor de Jorge actuado por Dario Oyarzun quienes logran entregar un conflicto menor, pero interesante a la trama, por otro lado tenemos al querido Arcaico (Diego Quevedo) personaje ficticio basado en un compañero de clases que tuvieron los chicos llamado Roque Villagran es quien que entrega los mejores momentos de la serie para luego ser replicado en twiter y que la verdad es que sí gozaba de una historia bastante fuerte e interesante. El papel de Sandra (Valentina Flores) la novia de Miguel no aportan mucho al argumento la verdad y se ha vuelto un personaje nefasto habrá que ver qué pasará cuando se entere que su noviecito la ha estado engañando con todas las fans, por otro lado la ex novia de Claudio, Lucy (Natalia Reddersen) sí tenía más caña y brindaba ciertas dimensiones potentes al personaje de Narea lo que se agradece, pero la otra, la evangélica (Katherine Muñoz) que vendría siendo con la que se casó, pues no hay mucho que decir de ella ya que es un personaje igual muy plano y si la serie pretende avanzar hasta la época del Corazones cuando Jorge se caga a su amigo con su esposa, pues habrá que ver qué artimaña usarán aquí para hacer interesante y no tan cuadrado al personaje aunque hay que darle ciertos puntos a favor a los guionistas ya que quizás previendo que la serie puede llegar hasta aquella fecha ya han dado tímidos esbozos de una relación entre Jorge y la evangélica lo que se agradece porque eso habla de previsión y de ir construyendo la historia desde el primer ladrillo y no haciendo y rehaciéndola a cada temporada. Por otro lado Celeste (Juana Viale, conocida actriz-socialite Argentina quien se esfuerza por disimular un acento Chileno cuico y no le sale tan mal, pero bueno se nota que es Argentina) la novia de Jorge, se presenta como una chica muy audaz y rebelde, pero al correr unos pocos capítulos esa rebeldía inmediatamente se transforma en debilidad y el personaje queda relegado al clásico estereotipo femenino que sólo sirve para ser el interés romántico del protagonista y que aportara muy poco al argumento, más allá de haberle sacado el servicio militar a Miguel, cosa que no estoy del todo seguro que ocurrió, pero bueno ya sería bueno cerrar las hipótesis de lo que fue y no fue y ver la serie como es no más, más allá de las pataletas de Narea quien asegura que la gente es tan imbécil para no entender que el asunto es una ficción y la historia no fue como se pinta tal cual.

Y ahora sobre el aspecto estetico, nada que decir, o en realidad sí, una cosa que decir, creo que ya ha llegado el momento después de la avalancha de buena producciones que hemos tenido en Chile este último tiempo (Prófugos, Los archivos del cardenal, Los 80) de ya no justificar una serie sólo por el nivel de buena producción que la mantiene porque se podría decir al día de hoy de que hasta las teleseries gozan (de forma menor, obvio) de esa buena calidad por lo que me siento realmente orgulloso de ver cómo han crecido las producciones en cuanto a ese nivel de detalle artístico, fotográfico y de decorado, en el caso de Sudamerican rocker todos los pulgares arriba, pero repito, ya no basta con lo bien hecho o armado que este el producto para asegurar su valía porque hoy en día me atrevería a decir que sobre ese nivel las producciones chilenas de mayor factura están superadas y no tienen nada que envidiarle a las extranjeras.

“Quieren dinero”

La serie como casi todas firmó sólo por 12 capítulos y se vería la posibilidad de una segunda temporada si la fuerza rugía, pero el éxito de cada episodio hizo que ya en septiembre se tomase la decisión desde la gerencia de firmar por un segunda temporada, no obstante, arriesgadamente se decretó por alargar la primera temporada en 8 capítulos más (actualmente van en el numero 15) lo que de alguna manera marca la desesperación de la casa televisiva por generar rating. Lamentablemente estos capítulos de alargue han estado flojos y como dije arriba sólo se amparan en lo anecdótico tratando de construir una historia que se vuelve monótona en cada episodio lo que deja entre ver el poco tiempo de preparación que hubo para armarlos y también la poca concordancia con el resto de la temporada (con el capitulo 12 la temporada terminaba de manera gloriosa, sin embargo, el capitulo siguiente más que aires frescos trajo aires reciclados) dejando inexplicablemente muchas cosas sueltas como lo mujeriego que se puso Miguel o de dónde rayos salió la fans loca y penquista que lo sigue por todos lados. Habrá que darles el beneficio de la duda y esperar que la cosa salga de la simple anécdota o curiosidad y se establezca como una historia fuerte como lo hizo en sus primeros capítulos. Lo peor es que a raíz de esta decisión se volverá a analizar si habrá segunda temporada o no lo que puede resultar frustrante, aunque todo indica que lo habrá ya que a la serie no le deja de ir bien, sin embargo, los primeros rumores decían que cada temporada culminaría con el lanzamiento de un disco, sin embargo estos capítulos de alargue culminarían según palabras de su productor ejecutivo Rodrigo Díaz con el lanzamiento del disco “La cultura de la basura” ósea que sí se llega a confirmar una segunda temporada dudo mucho que se enfoquen en la promoción internacional (porque recordemos que el país los vetó) de la cultura de la basura y yo creo que los dardos de la serie se irán directamente al terrible triangulo amoroso entre Narea, su esposa y González que dará mucho jugo de seguro, de todas formas lo que sí estoy seguro es que la serie terminará con los tres músicos ya cuarentones tocando en un repleto estadio nacional el 2001, dudo mucho que continúan la historia con lo que pasó después (que lo puedes saber acá, acá, acá y acá) Todo esto hace pensar que la serie sólo podría tener dos temporadas lo que es una lata ya que daba para ser una serie épica de al menos cinco temporadas.

Lindas y conmovedoras escenas

En fin, creo que más allá de las decisiones comerciales y la dificultad para taladrar la historia oficial de esta banda (de la cual muy poco se conoce en todo caso) la serie se ha convertida en una buena excusa para volver a creerse rockstar, volver a hablar de Los prisioneros y sí consigue reforzar sus personajes tiene mucha caña para volverse una de esas series que Chile no olvidará más allá del mero hecho de ser una biopic sobre la banda que más ilusiones despierta en el país.-

 

 

 

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