¡Loserpower se fue de putas, conchaemimare!!!1!!1!UNO1!1!11!!!

levi 1

Si usted es maricón, conde Trolock, hueco, tragasables y delicado es porque nunca a tenido el honor de asistir a esos distinguidos centros de distracción llamados anglosajónamente TOPLESS. Lugar donde las finas y elegantes señoritas del corte amenizan las veladas al ritmo de la más selecta y docta música ambiental mientras que -con lograda habilidad- menean la raja con un diminuto, casi invisible, atrevido y MUY FÁCIL DE QUITAR traje de noche, que habitualmente está compuesto básicamente de un miserable CALZÓN. En fin, en Loserpower éramos maracos hasta que gastamos UNA PUTA LUCA para entrar a los topless de bandera. Es tu hora de conocer la masculinidad y la mitológica -y ya legendaria- aventura que vivió el equipo de editores que se adentro en el peligroso mundo de las desnudistas peruanas ilegales.

La idea era ir a un topless donde sintiéramos el verdadero asco. Passapoga no era nuestra opción, ahí no encontraríamos a la leyenda urbana de la prostitución que es “La Guatona Nancy” ni sentiríamos el acecho inminente de las enfermedades venéreas más temidas que, de seguro, flotarían en el aire. Queríamos mujeres desnudas, alcohol y sexo por la menor cantidad de plata posible… Ok, ya, sí, lo confesamos, queríamos ir al Passapoga, manosear a lindas chicas ABC1 y pagar 20 lucas por una Escudo, pero el presupuesto de Loserpower es miserable, triste y tan penoso que con menos de $2.000 por cabeza no podíamos optar a más. Bandera: ¡Allá vamos!

Sin-titulo-2

El objetivo de nuestra salida a terreno era, primeramente, terminar con vida, esa hueá era vital, más incluso que tener sexo con viejas en un cubículo de cholguán. Así que en una elección absolutamente democrática nuestro desgraciado editor Motosierra, que nunca lo han entrevistado en LUN ni cuando cayó preso por asaltar una YPF, salió elegido para explorar y realizar un reconocimiento al lugar antes de nuestro safari sabrosón a la meca misma del hueveo. Para asegurarnos que lo haría, procuramos advertirle que, de negarse, sería víctima de una rica violación y, además, le instalaríamos Windows Millenium en su vayo.

En palabras del propio Motosierra su experiencia previa:

“Hueón, temí por mi vida. Cachai que los culiaos que están en la entrada de estos topless tienen, aparte de el terrible olor a sobaco, esa mirada culiá de los que han matado y que, hasta por dos gambas, lo volverían a hacer” “El olor a meado es brígido, si vamos con mascarillas sospecharán? con la hueá de la fiebre porcina igual pasamos piola. O decimos que somos del Sesma” “Hay uno justo en la calle Aillavilú que tiene un letrero hecho de cholguán que dice Tú y Yo, morí con ese nombre. Además la entrada que tiene por General Mackenna parece una carnicería. Ahí de seguro trabaja la Nancy” “No vi ninguna mujer” “No se veían pacos, estaremos eventualmente en su territorio. Ahí no existe la ley… esperen, si existe, el problema es que ellos son la puta ley” “Está lleno de culiaos de la contru”.

Como habrán leído y notado, mi exhaustiva investigación en terreno resultó ser un vergonzoso y triste fracaso. No soy precisamente un ninja y con mi cámara, mi guayabera y mis zapatillas power blancas no pasaba tan desapercibido como me dijo mi mami. Como sea, pude recopilar algunos datos que no fueron de utilidad pero tengo que escribirlos igual, onda pa que esta hueá sea laaaarga y todos digan: shiaa la volaita este motosierra escribe caleta, el culiao seco. Cuando en verdad valgo callampa. Procedo:

Sin-titulo-1

Son 4 los topless en donde se concentra el mayor porcentaje de prostitutas y desnudistas feas en bandera: Tentación Grado 3 (Bandera 860, es morado y está al lado de un restoran peruano que de seguro en verdad es un motel), Tú y Yo (Aillavilú sin número, que también tiene una entrada por General Mackena pero está media camufla y parece una carnicería), Xenón (por Aillavilu y también con entrada por General mackena, es el más vistoso con neones fluor) y por último el connotado Peter Pan. Ahora que escribo me doy cuenta que estos tres últimos topless tienen verdaderamente la entrada por General Mackena entre Bandera y la salida del metro Cal y Canto que está por la calle Puente. Estas hueás que inocentemente pensaba que eran “entradas” son en verdad estratégicas salidas traseras, cual saloon del viejo oeste. Si estos culiaos piensan en todo, sobretodo cuando hay que escapar de alguna redada o de alguna mocha donde esté en juego nuestra leyenda penetradora del congo.

Históricamente el barrio de mapocho, bandera y alrrededores, fue ubicado estratégicamente para albergar a la gran mayoría de personas que llegaban a la capital, vía tren, hasta la estación mapocho, con la esperanza de conseguir pega, plata y maracas. Si lo comparamos es como valpo o san antonio o cualquier puerto, de hecho, es lo mismo. Cuál puerto, mapocho esta construido en torno a la estación de trenes que funcionó hasta el año aslksjdlaskjdsa (en verdad no sé, no he investigado nada, toma rigurosidad). Aunque también funciona como una ciudad chiga, un pueblo piante. Tiene todo lo necesario para vivir dignamente: Para llegar o irse La Estación Mapocho; Buscan alojamiento? Tristes y económicas pensiones por Balmaceda, General Mackena y Avenida La Paz; hay mucha comida, cosa de ir a la vega chica y a la Vega Central y si quieren comer platos servidos y de mediana calidad está El Mercado Central; Mujeres (feas, guatonas, negras, cochinas, peruanas, lo que venga, todo es trinchera) están nuestros amados Topless. Lo mejor es que, incluso ahora, todo sigue funcionando tal cual. Como si la volá se hubiera quedado pegá en los años 50. El barrio ES y SEGUIRÁ siendo la entrada a Santiago de peruanos, huasos y prófugos.

levi 2

Ya, conchaemimare, partimos a los topless

Por supuesto, no nos tiramos al toque a degustar de mariscos finos al Peter pan. Primero estudiamos en conjunto la zona, dimos algunas vueltas, tomamos algunas fotos shuper artishticash con nuestras cámaras Lomo, nos compramos unas sopaipas con pebre y unos jugos Roni pa la sed.

El Escuadrón Villero se componía de los Siguientes reculiaos dispuestos a dejar la vida (literalmente) en Bandera: Leviatán, terror de las peruanas indocumentadas y Motosierra, el que se pone ready con los tajos de las Cesarias. Armados con poca plata y la acumulación de smegma necesaria para no perder el control con las cochinas culiás de los topless, el dúo de suicidas elegidos por dios para chocar nuestro boing en las gemelas Yesenia y Deyanira decidió unánimemente virarnos hacer gala de nuestra distinción y adentrarnos a nuestra primera trinchera: El Tú y Yo. Que hueones más minos.

Y aquí es donde todo se pone muy brígido. Sólo quiero decir que nadie está preparado para entrar a este topless. Lo que relataré ahora es real, de a de veras. No hay para que mentirles, no es nuestro estilo, esta hueá la vivimos, Leviatán y yo, y fue horrible, la peor violación mental. Lamentablemente no hay registros de nuestra heroica proeza de sobrevivencia, sacar fotos dentro del local era prácticamente un suicidio, un hara kiri, como quemarse a lo bonzo. El barrio en si ya es muy peligroso, los tipos que “invitan” a ver a estas supuestas “señoritas” son ex convictos, hueones cafiches, traficantes de pasta y no cabe ninguna duda que andaban cargados con fierros. Las hueonas del local eran casi lo mismo pero en calzones y sostenes. Era gente peligrosa, que quería sacarnos plata a toda costa y una cámara fotográfica era el botín del año. Las fotos que hay son las primeras que tomamos (dos años antes, porque este reportaje estuvo estancado en las bodegas de Loserpower por dos años) y fueron sacadas con una pequeña cámara canon compacta. Imagínese tratar de fotografiar o peor, grabar a estas maracas culiás. Imposible, arriesgado y muy ahueonao. Loserpower no quería perder su patrimonio: una Fuji Finepix S700. Así que no les queda otra que creernos.

Primero, el Tú y Yo es una estafa, en la entrada anuncian que su cobro es de luca, mil pesos todos cagados. Un precio realmente bajo para las atrocidades a las que seríamos expuestos. Pero al cancelar y proceder a ingresar al expendio nuestra sorpresa fue atroz al enterarnos que verdaderamente el valor por “cabeza” era de dos lucas e incluía un vaso de cerveza, como esos que usaban en el colegio para darnos flúor. Un precio alto para aprender la lección. Al entrar a este garage sutilmente decorado con cholguán, espejos manchados con semen, sangre y otros fluidos que no detectamos, te das cuenta de lo importante que es tu familia, tus amigos, tu trabajo, d10s y de inmediato sientes la imperiosa necesidad de estar con tu polola. Entrar es como una cachetada de camionero que te deja embarao, tiritón y con la autoestima arrastrándose junto con tu dignidad. El infierno de Dante si existe. Podríamos haber corrido Leviatán y yo, como un par de nenas a los brazos de mamá, pero nos mantuvimos dignos (dignos no es la palabra correcta, más bien congelados, pétreos y casi resignados) y avanzamos donde estaba este harem de viejas en bikini. Una loca se nos acercó, y forzadamente nos invitó a sentarnos, ella nos traía las cervezas. Partió a la barra en busca del brebaje que, creíamos, nos haría olvidar este renuncio. Nos acomodamos en una banca forrada en cubre-piso y desde ahí obtuvimos una vista privilegiada del lugar. Al costado izquierdo había una especie de barra para tomar café, presumiendo que alguna vez este topless quiso aspirar a ser un café con piernas, que estaba desierta. Un par de ceniceros y vasos de plástico. Al fondo, una tarima de madera provista de una barra metálica en posición vertical comúnmente llamada en el mundo de los espectáculos nocturnos como Caño. Mientras la comadre iba por nuestro trago, una mujer notoria y asumídamente gorda intentaba bailar algo que sonaba por unos parlantes marca silver, aiwa o algo peor. Leviatán acota un dato relevante: está gorda porque está embarazada. Inmediatamente cachamos que en el local las empleadas no tienen derecho a pre ni a post natal. Después de ese shock anti-sindical, nos dimos cuenta de algo triste y por lo demás very dangers: éramos los únicos dos hueones en el local. Leviatán y Motosierra solos contra el mundo, contra esta jauría de perras deseosas de nuestra carne joven y a sacarnos un consumo. Yo conté 7 guatonas más la flaca termino medio pero fea que fue por el copete. Todas estaban visiblemente obesas, viejas y en peligro de derrumbe.

El miedo comenzaba a apoderarse de nosotros. Llegó la maraca con dos vasos de plástico y una luca de vuelto para Levi. No se la quedó, al menos tenía algo de honradez. Se sentó a mi lado (motosierra) y me miró extrañada, la loca no tenía intenciones ni de sacarnos plata con estos robos llamados consumo, ni pedirnos que nos fuéramos a un privado. Una sensación de alivio me ayudó a desenvolverme mejor en esta guerra. Leviatán por su parte parecía un pollito, tenía miedo, nervios. Podría jurar que lo vi rezando arrodillado cuando se le veía venir la primera guatona en paños menores. Lo saludó de beso (asco), después me saludó a mí (doble asco) y comenzó el horror. No es mi intención degradar a la mujer; las respeto, me gustan y no puedo dejar de pensar en lo terrible que sería que una madre, una hermana, una hija o una polola trabaje en un topless como el Tú y Yo haciéndose daño de esa manera. La tipa era físicamente así: como si Adrián de los dados negros midiera 1.60, tuviera implantes de silicona y usara bikini. La señora (por que eso era) parecía más un señor. Violentamente se sentó en mis piernas, no atiné a nada, la sensación era la misma que debe sentir alguien que está siendo apuntado con una hechiza y sabe que inevitablemente morirá. Lo mismo. Me agarró las manos y las puso en donde estaba, debajo de muchos plieges, estaba su cintura. Reaccioné rápido, hermano, me pegué el alcachofazo como un ninja y me la saqué rápidamente de encima y le pasé el cacho a Leviatán que olimpicamente se corrió cuando intentó toquetearlo con esas manos sidosas. Ya que cachó que no conseguiría nada con nosotros, en un último intento de seducción y salvar económicamente la tarde nos pidió 100 pesos para un cigarro. Con la negativa se fue buscando alguna presa en el desierto topless. Una menos, faltaban varias.

Tomamos un poco de cerveza. Igual había algo de miedo en eso. Quizás que le echan, soda caustica, tanax o burundanga. Un editor de Loserpower, al cual protegeremos y no daremos su nombre, fue envenenado en un carrete por gente de su universidad con copete de dudosa procedencia y estuvo más de un puto año sin tomar. Le decíamos el Conductor Designado. Pobre Motonetas. Igual tomamos y de traición fueron nuestros sentimientos al darnos cuenta que la hueá de cerveza culiá no tenía alcohol y era media dulce. “Es que no tenemos patente de alcoholes”, dijo la toplera que estaba a mi lado, como disculpándose por el mal servicio prestado. La música seguía sonando, la embarazada seguía refregando sus carnes en el caño, la vieja intentaba seducir en vano a un nuevo cliente que debe haber entrado por la entrada que da a Aillavilú, porque nunca lo vimos entrar y el grupo de prostitutas senior estaban readys para atacar. Y llegó la segunda. “Vamos a pololear” le dijo una de las viejas a Leviatán, acercándosele demasiado. Miedo, terror, angustia. “Vámonos de aquí, Levi, esta hueá se puso brígida”. Suerte que la anciana cachó y se limitó sólo a pedirle cien pesos a Levi para un cigarro. Derrotada se devolvió a su manada.

Éstas minas están desesperadas, quieren puro tirarse a mi amigo.

Es que acá es como en la guerra, hay que atacar. Nosotras no tenemos ni sueldo, ganamos por consumo y por privados– Dijo la tipa, que le importaba una raja sacarnos plata- Se supone que ni siquiera debería estar conversando con ustdes si no hay un consumo de por medio, primero me tienen que invitar a un copete que vale 3 lucas y puedo estar con ustedes. Estoy aprovechando porque no está el jefe, aquí los que no compran se van. A mí me gusta conversar.

Cuánto se ganan al día?

Depende, po, yo hasta ahora, que son las 7, no llevo nada, en cambio, la crespa que los acosó al principio lleva dos consumos y un privado. Deben ser como 12 lucas. Igual es harto.

Ah, y qué horarios tienen?

Mi turno es de las una de la tarde hasta las 10.

Después llegan más?

No, a las 10 cierra, no podemos abrir hasta más tarde, la patente que tenemos no es de alcoholes ni de centro nocturno, sino de café. Ahí están las barras, pero nadie las ocupa, ni siquiera hay café, pura bebida y cerveza mala.

Y por qué trabajai aquí si ganai tan poco, mejor salir a robar o patinar en la calle. Por último de cajera o nana.

Es que ganai diario, podís sacar hasta 20 lucas al día si está bueno. Lo malo es que sacar consumos más de dos veces con el mismo hueón es imposible, nadie se repite, la chela no hace nada, no se prenden. Tenís que tirarte al tiro, mostrarle la carne. Lo que deja es el privado. Además tengo una hija, necesito la plata el mismo día para comprarle su comida, sus cositas para el colegio y pagarle a la señora que me la cuida. En verdad no quiero estar aquí, no me hayo. Lo hago por la pura plata rápida. Aquí hay maracas que lo hacen porque les gusta el hueveo, les gusta culiar con estos viejos cochinos que vienen después de la constru. Por ejemplo la culiá que está bailando, está embarazà como de 5 meses y dicen que es de un hueón que viene a atenderse con ella. Cáchala como baila, la hueona, está entera volá.

Con Levi decidimos que ya es hora de virarse, hemos visto demasiado, más de lo que queríamos, ni ahí con pasar por el resto de los toples, para qué.Nos tomamos el resto de cerveza para huequetes y emprendemos la huida. Busco en mi bolsillo mil pesos que salen arrugados, se los paso a esta mina y veo, a través de las luces intermitentes que le iluminan su cara maquillada, como siente que estos cortos diez minutos valieron la pena. Ganó mil pesos sin chupárnosla. Se despide de con dos besos de nosotros. Me dan ganas de decirle que se vire de ahí, que se ponga a trabajar en una hueá menos peligrosa, que esta mierda es para viejas fuertes, con hijos grandes que están presos, no para ella que tiene una hijita. Levi me mira como diciéndome: hueón, todas cuentan la misma historia. Quizás. Si al final ésta hueá es un círculo vicioso, casi nadie se salva. Probablemente, si volviéramos en 15 años más, ella sería esta Guatona Nancy dispuesta a perder toda su dignidad para que, por 2 amerios me meta con ella a un cubículo de cholguán.

Siempre que el equipo Loserpower decía “Vamos a los topless”, pensábamos que la experiencia sería distinta, algo más épico, con mucho alcohol, mujeres desnudas, alfombras voladoras, ninjas, rusos y números musicales. Pero después de haber estado por 10 minutos (que se hicieron eternos y tortuosos) nos dimos cuenta lo frágiles que somos, loco. Salimos deprimidos, vulnerados y mentalmente violados. En definitiva: perdimos. Estas minas nos ganaron con el primer cornete en el hocico, no fuimos capaces de pararnos, nos patearon y nos retiramos como ratas, en la nuestra. Como todo un Loser.

Afuera, el sol nos pega fuerte. Nos da hambre y asco a la vez. Nos sentimos sucios. Caminamos sin dirección aparente por calles donde venden madejas de lana, telas y botones, sin darnos cuenta llegamos al Burguer King que está en Estado, casi llegando a la Alameda. Tenemos esos cupones de descuento del Club Metro, pedimos un Combo Delux y nos llevamos la comida a una mesa de colores muy maricona. No comemos nada, miramos el whopper y nos da nauseas. Nos turnamos para ir al baño a lavarnos 20 veces la cara y las manos. Levi me dice: Vimos a la Guatona Nancy, capacito que tengamos sida.



A ESTA HUEÁ LE DOY:
1 JUMBITO2 JUMBITOS3 JUMBITOS4 JUMBITOS5 JUMBITOS
(29 votos / 4,90/5)
Loading...