Loserpolitik: No me quiten mi libertad de enseñanza


William McDickinson

Cuando Allamand, Longueira, la Ena y nuestro winner presidente ponen carita de indignados y se alzan como guerreros espartanos en las Termópilas a defendernos porque nos van a quitar la libertad de enseñanza no puedo evitar tener una extraña sensación entre náusea y risa. Lo dicen como si nos fueran a privar del más sagrado derecho, escrito en la declaración universal de los derechos humanos por el mismísimo René Cassin. Suenan sus palabras y las familias que cenan juntas en la mesa viendo las noticias de las nueve tiemblan y empiezan a pensar en juntar arvejitas porque si pueden tomar ese derecho, ¿por qué no pueden tomar tus otros derechos? Se hacen imágenes del desabastecimiento de la UP y de algún país pobre con régimen de puño de hierro que existían en la URRS.

¿Realmente hay gente en este país que pierde el sueño por el miedo que le causa perder su “libertad de enseñanza”? Aunque sea bastante estúpido no lo dudo. Las frases más tontas pueden mutar en verdades dentro de algunas cabezas cuando se repiten muchas veces, y así lamentablemente se construyen ideas en la política en Chile, sobre todo en la derecha. El mismo método que se usa en el entrenamiento de loros.

¿En qué clase de país-planeta viven? En tiempos cuando la gente sale a manifestarse en las calles a exigir un sinnúmero de derechos distintos a ese, estos señoritos creen que una de las amenazas más grandes que se ciernen sobre el futuro de nuestro winner país es la posibilidad de “perder la libertad de enseñanza”. ¡Pero no se preocupen! Para eso están los más férreos defensores de los derechos humanos, la UDI y RN, no hay nada que temer. El año 2011 esta obsesión llegó al punto de que la Alianza arrendaba publicidad para recordarnos que estaban protegiendo nuestra libertad de enseñanza. (Tuve el privilegio de ver un cartel gigante de estos siempre que pasaba por la ruta 68)

Caballeros de armadura de la mesa redonda de la coalición por el cambio, estoy honestamente más preocupado por otros derechos como la libre determinación del pueblo mapuche, sancionar mejor las corridas de mano a las colegialas por parte de nuestros carabineros (que quizás en un futuro ya no podamos darnos el lujo de llamarlos “pacos” porque se considerará un delito) o el TPP que amenaza la libertad y la poca privacidad que queda en internet a cambio claro de que la gente con plata para ir a Nueva York pueda viajar sin visa y que nuestro “presi” se pueda sentar improvisadamente en el escritorio de Obama. (Se nota que es un Ingeniero Comercial de tomo y lomo Sr. Piñera felicitaciones por tan buena negociación)

Me gustaría que alguna de estas figuritas tuviera las agallas de decir las cosas por su nombre, no están defendiendo la libertad de enseñanza de por sí, (no creo que Allamand llore en privado porque no le van a dejar hacer clases de matemáticas) sino que están defendiendo a través de un eufemismo la libertad de empresa en la educación más mercantilizada del mundo (Del país más mercantilizado del mundo) para que señores como Lavín o Gerardo Rocha (Dios lo guarde a su lado) pongan universidades para que entren ricos porros o pobres ilusionados con la falsa esperanza de un título, o “emprendedores” pongan cadenas de colegios pencas subsidiados con la plata del estado, o grupos conservadores pongan colegios “católicos” con el nombre de algún santo o alguna montaña donde sus hijos no se mezclen con los hijos de la nana. Veo muchas más declaraciones aludiendo a la “libertad de enseñanza” que gente tratando de defender la idea de que el modelo de mercado funciona en la educación, por último esta última opción es más honesta.

El conocimiento humano es un bien público, como el aire y el mar (todavía) lo son. No puedo ser dueño de las matemáticas, por mucho que tenga un documento que me haga dueño de las leyes de Newton no puedo hacer que las cosas caigan hacia arriba, con plata no puedo cambiar la historia. Finalmente lo que se enseña en los colegios y universidades son modelos y teorías, que no son otra cosa que representaciones de la realidad y la verdad, por lo que ni siquiera las personas que formulan aquellos modelos pueden ser dueños de ellos, pues no son dueños de la realidad. Distinto es el caso de las patentes por ejemplo, ahí estamos hablando de la aplicación del conocimiento para crear algo, no del conocimiento mismo, o el caso de los libros donde al pagar por ellos estamos pagando “los átomos” del libro, su materia, y el esfuerzo realizado para estructurar el conocimiento que contienen.

Con esto voy a que si las instituciones educativas se fomentan sobre este bien público que es el conocimiento humano, no tienen ningún derecho de excluir personas porque no pueden pagar por él (Si se puede excluir por razones obvias por falta de conocimientos, por ejemplo no puedo enseñarle cálculo a alguien que no sabe aritmética básica) . Estas instituciones actúan meramente como canales de transmisión del conocimiento. Distinto es que cobren y excluyan por enseñar cosas que no son conocimiento como clases de catequesis o cursos de Excel.

Cuando la derecha se lava la boca una y otra vez con el eufemismo gigantesco de la “libertad de enseñanza” se está olvidando de una libertad más importante, la libertad de aprendizaje (Ese si es un derecho humano). Si me hacen escoger entre libertad de enseñanza para algunos y libertad de aprendizaje para todos escojo la segunda sin ninguna duda, y creo que la Alianza debiera hacerse la misma pregunta. Solo que en este caso nadie les va a quitar el derecho de enseñar, ya que va de la mano con la libertad de expresión, no se preocupen, enseñen lo que quieran, solo no excluyan a nadie de aprenderlo.



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