Las canciones que cambiaron al mundo – Mensajes Subliminales desde Concepción


Crédito de la Ilustración: Algún post en Porlapauta de LUN

Disculparán los lectores, pero las fuerzas demoniacas que la música de Rodrigo Eitel escondía me hicieron trasmutar mi sistema de valores y tener un pensamiento cercano al de Paty Maldonado. Pero, detalles aparte, por las grandes expectativas ante el segundo post, desde ya puedo anunciarles que será decepcionante y que quizás hubiese sido mejor que se haya perdido en las inmensidades del twitter, donde nadie te lee por que están todos pendientes de lo que diga Pipín, o en un tumblr, donde serás reblogueado adivina ya dónde. Sin mayor preámbulo, en esta ocasión, venimos a revisar, casec mediante, lo que oculta cierta canción de don Francisco Álvaro Henríquez Pettinelli.
Si examinamos invertida esta canción hallaremos algo bastante extraño:

Tal como en las canciones de Xuxa encontrábamos el padre nuestro, o el alfarero, o todos esos cantos de iglesia, en Álvaro Henríquez vemos un manifiesto del korte.

Esto es lo primero. Señala repetidamente “Quéeee Pasaaaa!” Lo cual puede ser transcrito en flaite como kepasssaah. Es la desafiante introducción, que será la declaración de las intenciones en la canción:

Sí, usted lo escuchó. TODOS LOS FLAITES UNANSEN.

Es así como esta canción está pasando vía bluetooth sigilosamente. Es la única canción que escuchan con audífonos. Estamos perdidos. Cualquier día de estos podría ocurrir la temida conflagración que estamos esperando.

Pero ¿Quién ha urdido este oscuro plan?


Hagamoh un asao? Pero hagamoslo al tiro

Desde que Álvaro Henríquez se pasó al lado Roberto Parra de la fuerza, éste, antes de morir, le dijo “busca a los choros, ellos te darán fuerza después de la caña”. Por ese entonces, cuando Álvaro tenía severos problemas por sus fiestas regadas y descontroladas, donde corría la Yupi Cola a riachuelos por el piso, tenía siempre el problema de que no podía soportar su entonces cabeza en vías de desarrollo Franciscana. Es así que Henríquez se decide a buscar a los Choros, creyendo que se trataba de aquellos violentos y míticos seres, que, cuales Atlas, eran capaces de sostener el cadáver de sus contendores sobre sus hombros, guatones de 130 kilos de peso, para llevarlos a un barranco y lanzarlos para que nunca más se sepa de ellos. Como no halló a ninguno, un viejo vendedor de diarios le hizo notar que hoy el Choro del Puerto ha sido sustituido por el cosmopolita y apenas hispanoparlante flaite: un ser algo amanerado, que cuenta entre sus poderes el de teletransportarse. Por eso que Henríquez supo de inmediato que lo que su maestro quiso decirle fue que, para lograr no tener resaca, debía organizar una conflagración mundial con un ejercito de flaites controlados telepáticamente vía programación neurolinguistica, y jamás que se fuera a tomar un mariscal bien cargado al Mercado o que brindara los placeres prohibidos a alguna bellaca.

El 2012 se acerca, junten agua, todo calza, venid y vamos todos con Flores a María.



A este interesante post le doy: 1 JUMBITO2 JUMBITOS3 JUMBITOS4 JUMBITOS5 JUMBITOS (Sin jumbitos aún)
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