Genios rupturistas de la publicidad moderna: #YoQuieroPaz

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Es cosa de recordar a ese contacto tuyo que se la pasa poniendo like a campañas en contra del hambre en Timbuktú o esa tía que disminuye el PIB del país al estar metida todo el día en Facebook compartiendo imágenes de fetos y niños asesinados en la guerra de Checoslovaquia para poder encontrar el verdadero sentido de esto: Nada. Últimamente la publicidad se ha transformado en hacer un hashtag genérico (para que no se note pobreza ni falta de apoyo) y un video hecho a la rápida, algo que los protagonistas de este primer capítulo de “Genios rupturistas de la publicidad moderna” replican muy bien. Nótese por favor en la foto el ingenioso botón [PAZ <3], si lo clickeas dejarás de ser un terrorista anarquista que vende pan integral en el metro y pasarás a ser una persona de bien basada en las enseñanzas de Pilar Sordo. Más slogans genéricos después del salto…

Partiendo por decir que no es publicidad de cierta inmobiliaria con residencia legal en Chile ¿Cuántas veces nos hemos burlado de las personas que “intentan cambiar el mundo” por internet? Incluso con familiares, creo que ya tienden al infinito y ya estamos llegando al límite de lo absurdo para poder cambiarlo con la raja posá en el sillón. Conseguir likes en el feis, aumentar los followers en tuiter o juntar corazones en instagram ya no está surgiendo efecto para cambiar el capitalismo extremo que tanto nos afecta ¿Cómo hacerlo entonces?

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Quiero cambiar el mundo pero a la vez uso papel que fue hecho con árboles talados

En una especie de COMO NO SE ME OCURRIÓ A MI ANTES, siempre, pero siempre, se puede encontrar una forma para no mover la raja de la silla y llenar tu vida del ego que produce hacer algo por el mundo. También, obviamente, tienen un Twibbon, esa asquerosa forma de ponerle slogans a tu avatar como #MejorateSeba o #Evelyn2014. Lo raro aquí es que al entrar a la página uno nota que el creador es… Una tienda de dulces. Crear un usuario de Twitter para campañas no es tan difícil, pero bueno, son detalles no más.

Una campaña tan genérica como “Querer paz” es tan o más absurda que apagar las luces por una hora en el planeta: No sirve, no hay un cambio real de mentalidad, no hay un real aporte al mundo, sólo son palabras y una obra de caridad cínica para parecer bueno entre las personas que me conocen. Porque, amigos ¿Quién no querría paz? ¿Quién no quiere que se gastara menos energía en el planeta? ¿Quién no quiere más oportunidades para todos? Y así sucesivamente podría dar ejemplos de campañas tan genéricas que sólo quedan en la mente de los creadores. Como trabajo de universidad tercermundista, este sueño de Miss Universo no va a cambiar el curso de la vida por su falta de significado, por ser tan genérico como cualquier otro pseudo-esfuerzo que se haya hecho antes.

Tienes el poder de conseguir la paz en el mundo con papel lustre

¿Qué significa “querer paz”? Vacío de nuevo. Si yo le tengo que dar un significado, para mi es que no me despierten, para otra persona puede ser que no le golpeen o para algún otro es que no haya guerra en Irak. El significado de “querer paz” es tan subjetivo que se pierde la meta y fin de la historia. Sólo termina siendo un slogan. Y como todos los slogan, no sirven para nada más que vender algo, espero no me quieran vender dulces porque, pucha, les compraría; #Yoquierodulces.

Al entrar a su página de Facebook me topé con universitarios muy atinados que enviaron su video a la casilla de correo-e de #YoQuieroPaz:

Citas tan destacables y políticamente trasgresoras como “El mundo es hermoso”, “Todos somos hermanos”, “Detengamos estas guerras por intereses estúpidos y por ideas estúpidas”, “No importa el color de piel” y “Por respeto a la vida, por respeto al amor, por respeto a la jaiodsh<oidshios a la humanidad” implantan en uno el sentimiento radical de que todo siga tal cual como está en este preciso momento. Ellos no están ni ahí con esto, no están ni ahí con “la paz”, son personas genéricas con mensajes genéricos que no alteran en nada el cómo está compuesto el mundo actualmente.

Para cambiar al mundo se necesita dar comida a los niños desnutridos, más doctores en la salud pública o que el mundo deje de tener abogados. Un hashtag es la forma más cómoda de querer hacer algo; incluso se puede decir que estás haciendo algo malo al llamar a hacer pajaritos de papel, ya que al no ser recogidos por alguien se convierten en basura y lamentablemente, con eso, no estás haciéndole un favor a los tíos de la basura que -de forma hidalga y bizarra– se la llevan a otros lugares, lejos de nuestras casas (y cerca de las casas de los otros).

Haz un pajarito para que este gringo asesino se vaya de mi casa

Otra cosa que llama la atención de estos pajaritos, es que deberían tener un mensaje -de paz supondré- para poder llamar la atención de quién lo lea y que todo sea bonito y pacífico, supondré. Al más puro estilo de las galletas de la suerte, un extraño te habrá deseado un buen día, o que sonrías, o cualquier cosa; pero eso no es compartir la paz, es desear cosas buenas. Lo genérico de los mensajes que estarán escritos, serán igual de genéricos que la campaña, e igual de genéricos que las personas que los escriban.

Al cierre de la edición, 363 personas en el mundo querían paz en el mundo. Sólo 363 de 7 mil millones, o sea todos terroristas, excepto yo, que ya pulsé el botón.

(Puedes querer paz donando dinero a la Cruz Roja, dando abrazos aquí, salvando a los árboles aquí o aprendiendo a realizar la maniobra de Heimlich aquí, llamando a que salgan los #militaresalacalle para evitar que Bachelet convierta a Chile en el nuevo Cuba o compartiendo los posts de Loserpower que te gustan en tus redes sociales.)



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