Antes del reggetón también nos movían el poto: 5 himnos calienta sopa que se bailaron en todos los colegios.

colegio

 

Digamos una cosa: Las mujereh son calientes. Esos ojos relampagueantes solo buscan un mocetón dispuesto a encontrar el botón mágico que destape esa olla a presión en la que se convierte su cuerpo cuando las hormonas deciden actuar. Son ardientes hermanos míos, y en mis tiempos sarnosos para bien o para mal lo sabían ocultar muy bien.

En tu curso ya habían compañeras gritando por la patria cuando vo recién te estabai dando cuenta que ese par de promesas magnéticas cubiertas por una blusa te provocaban cosas, pero de eso te dai cuenta cuando ya entraste a la U.

Hay que agregar otra cosa más: las mujeres son malas hueón. Malas como la Coca Light. Y no te van a dejar ahorcar la diuca sin antes hacerte sufrir.

En mi momento y en el de muchos, no existían celulareh celulareh capaces de documentar riñas a puñalás en tu sala más cercana ni medios para jactarte frente a todo el internet de que tenís compañeras poseídas por el Mandinga que te agarran el escolarizado paquete a nalgadas en plena clase.

Las colegialas calientes que me tocaron y que a muchos de ustedes también, dosificaban la dosis de lo que te mostraban y lo que te dejaban para las puñalás posteriores de una forma macabra:

En grupos… con coreografías. En los actos/kermeses/rifas/alianzas del colegio.

Históricamente ha existido una especie de permiso especial, un salvoconducto moral para el desahogo de la líbido femenina. Durante el pequeño par de horas en que las efemérides se alinean con las actividades escolares (o con las fechas importantes como Haloween por ejemplo) está implícitamente permitido que la mina se vista y actúe como maraca sin consecuencias posteriores. Era el momento por el que te habíai maniatado preparado todo el cochino año.

Vas a ver a la salida

Está todo el colegio metido en el gimnasio o repartido en el patio, ya pasó el himno nacional, la entrega de notas, el acto de los kínder, el discurso de la directora, las palabras del presidente del centro de alumnos, bla bla bla… apuremos la cosa. Empiezas a notar que tus compañeras ricas ya se fueron a cambiar, que tus favoritas inalcanzables del cuarto medio partieron también, la cosa se puso dura compare, ejalé chuchetumaree oooooohhhh, sobajeo de manos, movimiento expectante de lenguini, apretemos los dientes porque presentaron el acto que querí puro gozar, deslizamos románticamente nuestra callosa hábil a los rincones favoritos de la pubertá y PAH:

 

Lady Marmalade – Christina Aguilera, Lil’ Kim, Mya, Pink.

 

 

MULÁN RUSHHHH CONSHETUMARE!!!!!111!!!!!!! Este es el himno de una generación de colegialas que soñó con ser una puta cara que es azotada por un millonario mientras el niño bonito la viene a salvarla y a llearsela pa quererla de verdá.

El único problema es que, lejos de ser algo producío, es en realidad un festival de plumas e intentos pobres de vestidos de época de cabaré francés porque NADIE SABE CÓMO MIERDA SE VISTEN LAS PUTAS DE CABARÉ. Moulin Rouge es la única película de dónde sacan el intento de coreografía y los vestidos. Vamos echando plumas, harta escarcha, vuelitos, zapatos de tacos como novedát, pantys, rush rojo maraco, pelucas rubias.

El movimiento de caderas es penca y tiene menos acción que el colchón de mi cama, pero el estadio igual se viene abajo. La líder del grupo obviamente es la que se cree Cristina Aguilera y es por estatus maraquil la más rica (o la más maraca), el nivel de caderas, movimiento sensual y caritas para la masa de simios que sigue con ojos desorbitados esos almácigos de futuros jamones que cautivarán a las generaciones posteriores, va bajando en escalas de igualselopongo hasta llegar a la amiga fea del grupo que lleva por única función hacer que las demás se vean más ricas de lo que son.

El nivel de riesgo es bajo puesto que es un grupo. Y la gordita más tapada le quita escándalo a la más generosa. Pero hay hombritos y piernas aseguradas.

MENCIÓN HONROSA:

Al omnipresente Tango de Roxanne, que nadie bailó obviamente porque nadie sabe bailar tango.Le dieron tanto a la weaita de canción que a día de hoy la OMS la cataloga como cancerígena.

El tango es la razón por la que por ejemplo, jamás vieron bailar algo de CHICAGO, que apareció casi al mismo tiempo que MULAN RUSH, y que también era una película sobre maracas asesinas del espacio exterior. Su soundtrack era bastante más difícil de bailar y las maracas son simples. Corta.

 

Man! I Feel Like A Woman – Shania Twain

O conchemimare weon, la Shanaya Tuain es una hembra esculpida a langüetazos que en los precoces dos mil compartía sin miedo la misma cara de ser como tonta pa la corneta que tenía la Sophie Ellis-Bextorcita, y la Kylie Minogue.

Baila vestida con un traje a lo Zatanna con ganas de hacer el setso mientras te mira fijamente lo ojo, se muerde el labio y se empelota de a poco rodeada de musculosos hombres con poleras apretadas. Alabado sea el Pulento por el video que inspiró a una generación de chanas y niñas bien por igual a sacarse la camisa del colegio con lentitud y gracia, para quedar en poco más que el jumper que mostraban toda la vida o un corsé que de todas formas les llegaba al cuello. Nimporta diosito. Cada metro cuadrado de piel se exprimía al máximo en la mente.

Aquí el riesgo es alto porque, si bien podían bailar en grupo y aquí todos felices, siempre estaba la maraca valiente, cuerpo tierra, campo minado que se jugaba la personal para hacer destacar sus encantos y coronarse como LA mina rica del colegio.

Todavía recuerdo a una compañera que se mandó un baile frente al curso con esta canción cuando no llegaba ni a la media todavía y que, siendo objetivos, debió ser más penca y cartucho que la chucha.

Pero mi tierna edad y el poco contacto que tengo tenía con las mujeres hicieron que jamás olvidara ese día. Olvidé su nombre, el curso y por qué hizo eso, pero no olvidaré como esa loquilla nos hizo babear y quedar con ganas para después ir a continuar su vida al sure. Allá donde esté amiguita, sepa que aún la recuerdo y que aquí la está esperando un choripám dispuesto al amor.

 

Baby One More Time – Britney Spears

La Britni siempre fue como la rival de la Aguilera, una especie de Blur/Oasis, Beatles/Rolling Stones. La Britni se hizo famosa usando la palabra “loneliness” y “baby” en el 90% de sus canciones y mirando zorrones en los videos con cara de no haber roto un plato. Y todos sabemos que las que se creen angelito usualmente son las que tienen la tráquea más entrenada.

Esa imagen de la colegiala buena onda se esparció en los colegios como las ladillas en mi curso. Baby One More Time les daba la excusa perfecta para sexualizar el uniforme (básicamente hacer de la blusa un peto, pero bueno) y comerse un coyak mientras animaban las alianzas del día del alumno al mismo tiempo que escandalizaban al profesorado.

O las podías ver en faldas más cortas de lo normal mostrando el ombligo, o podías verlas en buzo deportivo cosa que igual era raro porque claramente no las veías con ropa normal fuera del colegio. No tan generosa como las anteriores, pero no por eso menos calienta sopa.

Hago mención honrosa a Toxic, Crazy y Ops! I did it again ya que se pueden usar indistintamente con la misma coreografía y vestuario.

 

Candyman – Christina Aguilera

A la Christinita le pasó la misma wea que a la Lindsay Lohan, mientras no se sabían ricas mantenían esa belleza tierna que dan ganas de abrazar y querer de verdad para toda la vida, pero cacharon que estaban guenas al mismo tiempo que conocieron las drogas y los etsesos. Se hicieron mierda.

En esa época de hacerse mierda apareció Candyman. Una wea pin-up pero grotesca. Como si Jenna Jameson y Anna Nicole Smith en sus últimas hubieran hecho un gangbang militar ambientado en los 50.

Ya pasamos por la fantasía de la puta cara, la estriptis solitario y la colegiala ardiente. Ahora nos toca la de la azafata/enfermera/me lo pone un milico.

¿Algo más que añadir? Bueno, aquí estaba la posibilidad de ver otra vez falditas cortas pero esta vez todo apegado al cuerpo. Una jugada de doble filo puesto que te podían dejar re duro al saber que estabas viendo algo ilegal o estabas obligado a presenciar cosas horrendas si invitaban compañeras malas para potenciarse.

Si tuvieron suerte en su colegio pudieron haber bailado “Ven conmigo” que era harto más saludable para los ojos pero también harto menos caliente. Una por otra.

 

CUALQUIER WEA ÁRABE

Si mi mami dice que esto parece árabe, entonces la wea ES árabe. ¿Tamos claros?

 

Esta la pongo aparte, porque en mi época de convicto escolar era raro que una compañerita se rajara con una danza del vientre para deleite de todos los calientes. Pocas mujeres se atrevían a mover las caderas en público así que, uno agradecía y se calentaba el doble. Pegábase uno dos, o tres al hilo en señal de respeto.

Piensen que antes de que las teleseries turcas le hicieran zapatear el innombrable a tu vieja, lo más cercano a lo árabe que existía era la Lambada según mi mami, el Kiss Kiss de Tarkan y toda teleserie El Clon con el soundtrack incluído como la clásica Sidi Mansour.

No sé si era mi falta de contacto con el exterior o serios problemas psicológicos, pero ver bailar a la mamá más rica del colegio moviendo el ombligo como si no hubiera un mañana me ponía a sudar frío. Gracias al pulento por haber creado a las MILF en su infinita sabiduría, y bueno, a las compañeras que aprendían a mover el ombligo y se atrevían a compartir sus bondades con el mundo.

 

Palabras finales:


Día del alumno, Liceo Lastarria. Eso es lo que no perdemos ahora

 

Pude haber puesto cualquier canción de Mekano (como Baby Baba), o el legado axé al completo. Pero no lo hice porque estamos hablando de canciones que se usaron con el específico fin de calentar cuando ambos sexos estaban entrando al jueguito de la sedutsión, dentro de un contexto escolar. Y bailar axé todos los recreos, todas las putas semanas le quita ese aire de exclusividad.

Los carretes en esta ocasión quedan afuera, por lo tanto Venga Boys, Sclub 7, El Símbolo, la Mayonesa y Madonna y quedan fuera. Sobre todo con la última no tengo registro de que al menos en mi generación se haya usado, probablemente en la anterior, gente que estuvo en el colegio en los 80 quizás haya sacudido en honor a unas cuantas que se creyeron la mina de Grease, Gloria Trevi o Madonna. Pero yo no lo viví. No les boyamentirles.

En ese caso es más correcto agregar al listado las clásicas canciones que se ponían en las alianzas, como las usadas para elegir a la Miss Jeans (momento en el cual, libreta en mano, se podía hacer una lista de los mejores culos disponibles en tu colegio) o para hacer bailar a la profe rica.

You can leave your hat on y/o Barry White me dieron más alegrías y material mental para la posteridad que cualquier canción de haché. Lamentablemente no alcancé a ver jamones ilegales bailando al ritmo de Single Ladies, lo que hubiera cerrado una década hermosa de mi vida.

Ahora los cabros la tienen más fácil. El reggetón democratizó el acceso al estupro y logró que el mercado de colegialas calientes que te lo emprestan en los baños durante el recreo se disparara a niveles históricos. Sepan que no los juzgo pendejos culiaos.

LOS ENVIDIO.



A ESTA HUEÁ LE DOY:
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